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OPINION

26 de diciembre de 2017

26/12/2017: Macri logró mantener al peronismo distraído

Está claro que la teoría "duranbarbista" de que los temas espinosos no hay que explicarles a la gente no da resultados cuando todavía hay una oposición que, aunque agonizante, puede tener poder de convocatoria.

Por: Agustín Bottinelli

En esta última semana del año lo pertinente sería hacer un balance del año político en especial del gobierno de Mauricio Macri, sin embargo, es mejor poner el énfasis en destacar que hubo un Ejecutivo sin poder político y con un pésimo sistema comunicacional.

A pesar de esto, el presidente logró sobre el final del año parlamentario, que se aprobaran algunas de las reformas que pretendía, el sistema previsional, el Presupuesto y la modificación a la ley tributaria que saldrá del Senado esta semana.

El camino para la aprobación de la primera de estas leyes significó un triunfo en el Congreso, pero una dura derrota política. Macri pudo sortear más o menos sin sufrir daños severos los casos de Maldonado, Nahuel y el ARA San Juan, pero cuando pretendió forzar la modificación del ajuste de los haberes jubilatorios, padeció los embates de un kirchnerismo muy bien entrenado para estas peleas, en especial cuando se trata de tocar la cuerda demagógica. 

Una vez más Macri, Peña y Durán Barba equivocaron la manera de explicar su proyecto de reforma y se dejaron copar los medios por la oposición que primero le metió miedo a los gobernadores que habían pactado con Macri darle quorum en la sesión para aprobar la ley y después la calle, llevando la situación a límites más que peligrosos.

A tal punto el Gobierno perdió los hilos conductores del tema que lo que se instaló en la sociedad fue la discusión de cuánto iban a perder los jubilados de su haber, cuando en verdad se trataba de saber cuánto iban a dejar de ganar, dos cosas bien distintas.

YA ERA TARDE

Cuando el Gobierno se dio cuenta de la situación ya era tarde, el ala dura del kirchnerismo negoció mejor con la izquierda y los movimientos sociales para incendiar la calle e impedir la sesión a toda costa, que el presidente en asegurarse la promesa de los jefes provinciales que horas antes del debate le habían dado la espalda.

Hubo una segunda oportunidad y Macri consiguió su propósito. Está claro que esta teoría duranbarbista de que los temas espinosos no hay que explicárselos a la gente no da resultados y mucho menos cuando todavía hay una oposición que, aunque agonizante, puede tener poder de convocatoria.
El ciudadano necesita que le digan las cosas con claridad, que no se limiten a leer literalmente los puntos importantes de un proyecto de ley sin explicar su contenido y sin dejar claro qué dice la letra chica.

El Gobierno adolece de esta mala costumbre que le da una imagen de soberbia que lo hace impopular, lo aleja de quienes lo votaron. Pero esa insensibilidad es como un sello de identidad que hace que aliados como Elisa Carrió parezcan que pertenecen a la oposición, porque son voces que se alzan con claridad y sin rodeos.

Así Macri corre el riesgo de perder futuro y sus cálculos para el 2019 pueden fallar. Por ahora tiene la suerte que el peronismo no encuentra ni el camino ni los líderes y la atomización del partido lo beneficia. Cristina Fernández envió a su hijo Máximo y los referentes de La Cámpora a intentar romper la paz social, algo que estuvieron cerca de lograr, pero que no consiguieron.

Detrás de este propósito no había ninguna intención de solidaridad con los jubilados sino revolver el avispero para buscar la caída del Gobierno y así deteriorar el aparato judicial que en más o menos tiempo, los meterá a todos en la cárcel.

CFK TIENE MIEDO

Ahora sí la ex presidenta tiene miedo y no puede disimularlo, las últimas declaraciones Víctor Manzanares, su contador personal, la incriminarían de una forma tal que la colocaría como la jefa de una verdadera asociación ilícita.
Otro tema que se hizo viral en las redes y que no está alejado de cierta realidad es por qué Macri eligió comenzar el recorte por los jubilados, y la respuesta surge muy fácil: es el único colectivo que no tiene representación ni sindical, ni gremial, ni voz que suene en los medios. Es más fácil tocar el bolsillo de los jubilados que el de los gremios, o el del campo, o los de las empresas y la industria, estos tienen armas para retrucar y defenderse.

Pero este es el error de Macri y sus colaboradores, porque no se dan cuenta que atacando solo a los débiles pierden credibilidad y son fácil presa de la oposición. Hubiera sido más feliz el anuncio del cambio del sistema de ajuste de los haberes jubilatorios junto a otro que les quitara beneficios a las mineras, no diera marcha atrás con los ajustes fiscales a sectores que hicieron lobby y ganaron o aumentara el impuesto a la renta de manera considerable. Una de cal y otra de arena pare ser el mejor camino. Ahora, tal vez apurado por esta realidad, Macri quiere urgente sacar adelante el proyecto del recorte de los gastos políticos, algo que sería un paliativo después de la reforma previsional.

LO QUE VENDRA

Esta será una semana casi tranquila porque los fantasmas de la violencia en la calle y los saqueos parecen desvanecerse salvo algún que otro episodio aislado. El Senado sacará el trabajo pendiente y Macri se ira unos días de vacaciones pero con una agenda marcada por temas pendientes: el castigo que le dará a los gobernadores que a su juicio lo traicionaron; resolver el tema del ARA San Juan de manera políticamente correcta; calmar a Carrió; asegurar definitivamente alianzas estratégicas en el Congreso, en especial en Diputados, que le den algo más de aire y de gobernabilidad, revisar cómo quedó de verdad la relación con la cambiante CGT de Azopardo que parece perder credibilidad en el mundo sindical.
El balance no es malo para Mauricio Macri, pero no por sus aciertos sino porque logró mantener al peronismo distraído buscando escapar de CFK y tratando de encontrar quién lo dirija sin fisuras.

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