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16 de enero de 2018

15/01/2018: La menor palestina que le dio una cachetada a un soldado israelí seguirá detenida

Tel Aviv - La imagen de Ahed Tamimi, una palestina de rulos rubios y apenas 16 años, dándole una cachetada a un soldado israelí luego de que su primo de 14 años recibiera un tiro en la cara dio la vuelta al mundo y generó todo tipo de expresiones de repudio hacia la ocupación israelí; sin embargo, un tribunal militar ordenó hoy que siga detenida.

Poco antes de que el tribunal militar israelí comenzara a sesionar, Amnistía Internacional (AI) pidió la liberación inmediata de la menor de edad, quien enfrenta una pena máxima de 10 años. 

El tribunal militar israelí no los escuchó y decidió que la joven siga detenida en una prisión castrense hasta el próximo miércoles, cuando esa corte decidirá si le otorga el beneficio de salir bajo fianza o si deberá atravesar todo el proceso tras las rejas. 

Ahed Tamimi fue acusada por la Fiscalía militar de Israel de cinco delitos criminales, que incluyen atacar a fuerzas de seguridad y tirar piedras contra el Ejército; mientras que su madre, Nariman, fue acusada de atacar a fuerzas de seguridad e incitar a la violencia en las redes sociales, por publicar el video de la cachetada de su hija a un soldado. 

"Nada de lo que haya hecho Tamimi puede justificar la continua detención de una chica de 16 años", sentenció la vicedirectora de AI para la región, Magdalena Mughrabi, en un comunicado. 

"Las autoridades israelíes deben liberarla de inmediato" porque su procesamiento "evidencia el tratamiento discriminatorio de las autoridades (israelíes) de los niños palestinos que se atreven a rebelarse ante la represión continua y con frecuencia brutal de las fuerzas de ocupación", agregó Mughrabi. 

Más de 300 menores palestinos están detenidos actualmente en las cárceles israelíes y la muerte de jóvenes a manos del Ejército son un dato muy común. Por ejemplo, hoy fuerzas de seguridad de la ocupación mataron a un palestino de 24 años que participaba de una protesta en la ciudad de Qalquilia, en el norte de Cisjordania, casi pegado al muro de concreta que lo separa de Israel. 

En medio de este contexto de violencia, el padre de Ahed había hecho un pedido desesperado por su libertad a la justicia militar de Israel hace sólo unos días. 

Ahed "perdió su infancia por la ocupación", aseguró Bassem, quien también está peleando por conseguir la liberación de su esposa.

Las palabras de Bassem Tamimi no son una exageración. A los 16 años, su hija ya vio morir a uno de sus primos, a uno de sus tíos y fue testigo de cómo soldados israelíes hirieron a su madre. Mientras estaba detenida, las fuerzas de seguridad de la ocupación mataron a otro de sus primos, un joven de 17 años, luego de entrar a su pueblo para hacer una redada. 

Al principio, el Ejército dijo que el joven estaba armado, pero luego no lo confirmó. 

Gran parte de la familia Tamimi vive en el pueblo de Nebi Saleh, en Cisjordania, una localidad a sólo 20 kilómetros de Ramallah, la sede del gobierno palestino, que desde 2009 se convirtió en un símbolo internacional del movimiento de resistencia palestina no violenta contra la ocupación militar israelí, que este año cumplió 50 años. 

La marcha de los viernes en Nebi Saleh -y la represión en la que indefectible termina cada semana- se convirtió en una institución en el pueblo y en toda Cisjordania. 

El reclamo directo es recuperar el control del manantial y las tierras que fueron apropiadas -ilegalmente según el derecho internacional- por colonos israelíes, con el apoyo de las fuerzas militares de ese país. Indirectamente, el objetivo es luchar contra la ocupación militar de Israel. 

Quizás con estos antecedentes en mente, el Ejército israelí declaró el sábado pasado a todo el pueblo de Nebi Saleh como una zona militar cerrada, una figura con la que bloquea cualquier región de los territorios ocupados con un sólo argumento inapelable: "razones de seguridad".

Con barreras y un gran despliegue de soldados, el Ejército no permite el ingreso o salida de los habitantes del pueblo, de personas de localidades vecinas o de periodistas.

Pese a la masiva campaña internacional en favor de la libertad de Ahed Tamimi, la causa palestina no está pasando un buen momento, ni a nivel interno ni en el ámbito externo. 

Ayer el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, tuvo una reunión con todo el Consejo Central de su gobierno en Ramallah y la conclusión fue contundente.

"Hoy es el día que los Acuerdos de Oslo terminan. Israel los mató. Somos una autoridad sin ninguna autoridad y existe una ocupación sin ningún costo. (Donald) Trump amenaza con cortar los fondos a la ANP porque las negociaciones fallaron. ¿Cuándo diablos empezaron las negociaciones?", se preguntó el mandatario, citado por el diario israelí Haaretz. 

El comunicado oficial con las conclusiones de esa reunión aún no fue difundido; sin embargo, medios adelantaron que podría ser la primera vez que la ANP abandone definitivamente la llamada solución de dos Estados -establecida como objetivo en los Acuerdos de Oslo- y comience a trabajar por un sólo Estado democrático, en donde todos -israelíes y palestinos- tengan los mismos derechos. 

Las dos principales fuerzas islamistas palestinas, Hamas y la Yihad Islámica, ya adelantaron que no apoyan esta posición.

En Israel, en tanto, el gobierno tampoco apoya esta opción y, menos aún, cuando tiene el apoyo explícito del presidente de Estados Unidos, Trump, para mantener el statu quo.

 

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