Miércoles 14 de Abril de 2021

ECONOMIA

27 de abril de 2018

27/04/2018: Dólar: atacan las golondrinas

Semana económica. El comprador de Lebacs desde el exterior cambia sus dólares por pesos y compra el instrumento financiero. Las divisas van a engrosar las reservas internacionales. Un flujo masivo de capitales en sentido inverso, es decir la millonaria demanda de dólares en la plaza local, puede poner en jaque al sistema todo.

Gustavo García

Decir que el dólar revela el humor de los argentinos sería un error. La mayoría de los ciudadanos de a pie está hoy más preocupada por pagar las facturas de los servicios públicos y llegar a fin de mes, que por la cotización de la divisa estadounidense. Sin embargo, ambos temas marcaron la agenda semanal de una Argentina que no ahorra para disgustos.

Fue el martes cuando la cotización del dólar comenzó a ganar la portada de los diarios. Dos días después la divisa estaba en llamas. El Banco Central había vendido u$s 3.000 millones para contener la escalada del billete verde, sin aparente mayor éxito, aunque siempre queda la duda de cuánto hubiera subido si no intervenía el BCRA.

Los datos comenzaron a salir como de la Caja de Pandora. Se hizo saber que en el año la entidad había sacrificado u$s 5.500 millones, y que las reservas internacionales cayeron por debajo de la línea de u$s 60.000 millones. La arremetida en el mercado cambiario tuvo para los especialistas una sola explicación: quienes invirtieron en Lebacs desde el exterior, alcanzados ahora por el impuesto a la renta financiera, decidieron desarmar sus posiciones en pesos y pasar masivamente al dólar. En una maniobra movieron la aguja del sismógrafo.

El viernes, en la última ronda de la semana, la situación se hizo insostenible. La demanda catapultó al dólar hasta 21 pesos y entonces el Banco Central, temeroso del drenaje de divisas que sufrían las reservas, tomó una decisión firme: subió la tasa 300 puntos básicos, desde 27,25% a 30,25%.

Como escribió José Luis Espert en su cuenta de twitter, la tasa reina como instrumento: ``Inflation targeting para bajar la inflacion. Inflation targeting para bajar el dolar. Inflation targeting para no perder Reservas. Inflation targeting para todos y todas''.

Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas, también dio su explicación: ``No es que estaban viendo qué es lo que hacía, hubo una decisión de lo que se llama en finanzas smartmoney, un fondo que había invertido en Lebac las vendió y se fue. Y esto es todo un tema porque las reservas que tenemos en el Central no son genuinas, son alquiladas a través de una alta tasa y una cierta seguridad de carry trade, para evitar la volatilidad del tipo de cambio. Eso está en jaque''.

Si bien todos sabemos que la madre del borrego es el déficit fiscal, sin el cual no sería necesario emitir Lebacs y nos ahorraríamos todo este entuerto, también es cierto que los errores se multiplican en el Gobierno. Hace casi 15 años, en junio de 2003 y cuando Nielsen estaba en funciones, el Gobierno decretó una reglamentación contra los capitales golondrina. Los fondos que ingresaban al país desde el exterior serían inmobilizados durante 180 días para evitar que decisiones particulares hicieran zozobrar la política económica.

Aunque conocido, vale recordar cuál es el circuito. El comprador de Lebacs desde el exterior cambia sus dólares por pesos y compra el instrumento financiero. Las divisas van a engrosar las reservas internacionales. Un flujo masivo de capitales en sentido inverso, es decir la millonaria demanda de dólares en la plaza local, puede poner en jaque al sistema todo.

El mundo, señores, ha cambiado. Hoy hay empresas internacionales que tienen más capacidad financiera que un Estado. Pero un Estado no puede permitirse ser vulnerable y quedar expuesto a la maniobra especulativa de un grupo inversor. Y eso le pasó a la Argentina porque el Gobierno de Cambiemos eliminó la regulación en enero del año pasado. Bajó la guardia y ahora le entran todas las trompadas.

Si la Argentina no tuviera la enfermiza relación que tiene para con el dólar, y si no sufriéramos una inflación tan alta, entonces la cuestión tal vez no contaría con ribetes dramáticos. Pero esta suba de la divisa estimulará el aumento de precios, una vez más. Y entonces las ambiciosas metas de inflación habrán quedado en el recuerdo y sólo serán un esquema perimido.

 

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