Viernes 18 de Junio de 2021

OPINION

28 de mayo de 2018

28/05/2018: Una mirada de la sociedad moderna

El análisis del día. ¿Cuáles son las raíces históricas del PRO? ¿Le interesa tenerlas? ¿Qué significación le da a las tradiciones culturales y al pasado nacional? ¿Será por eso que ha desaparecido la historia de los billetes?

Claudio Chaves

"La Patria no comienza con ustedes’’. Así se refería el Papa Francisco a los jóvenes que por tele conferencia le solicitaron consejo acerca de cómo votar en las próximas elecciones que se avecinan en distintos países latinoamericanos.

El exhorto, claro está, alcanza a todos los órdenes de la vida. Venimos al mundo y subimos al tren en el presente, para compartir los vagones con viejos pasajeros y una historia impregnada de vivencias, costumbres y tradiciones.

Ellas nos envuelven y dan sentido de pertenencia, y también dirección a nuestras vidas. “Miren hacia atrás, a las raíces de sus pueblos y de sus familias, sino se van a caer”, insistió.

Esta mirada de las sociedades modernas seguramente no es compartida por el liberalismo iluminista que todo lo arrasa, pues: “Se siente inducido a una limpieza general, a eliminar las tradiciones, que se le presentan como meros trastos viejos de antiguos tiempos. La razón ajena a la historia que se arroga la potestad de hacer todas las cosas de nuevo y mejor.” (Safranski, Rudiger, Romanticismo.)

¿Será por esto que el actual gobierno afirma venimos a cambiar la historia para siempre?. Si fuera así deberían corregir. Tampoco es compartida por el marxismo, ya en decadencia, que todo lo revoluciona por medio de la violencia.

La mirada del Papa es interesante, aunque no es novedosa, pues no es otra cosa que el viejo historicismo liberal aggiornado al siglo XXI. Pensamiento que en su momento practicaron Juan Bautista Alberdi y Juan Domingo Perón.

La inquietante respuesta del Papa pone al desnudo no solo a la política sino a la vida actual que parece consumirse en un eterno presente. El primer partido político moderno de la Argentina fue el Autonomista Nacional (PAN) o roquismo,que hundía sus raíces en el federalismo del interior y el autonomismo porteño, heredero del federalismo rosista de Buenos Aires.

Su programa más que un proyecto era su historia, sus raíces. Luego vino el radicalismo, quien reconoce una doble tradición, Hipólito Yrigoyen y Leandro Alem. Ambos arrancaron en el Autonomismo porteño para separarse luego de él dando origen al partido Republicano. Al surgimiento del roquismo, Yrigoyen se va con el conquistador del Desierto y Alem se aleja de la política, para reaparecer en la Revolución del 90, al lado del mitrismo, contra Juárez Celman.

Yrigoyen participó tangencialmente en esos acontecimientos. Más allá del circunstancial encuentro, las desavenencias fueron creciendo entre ellos, las omito pues no hacen al desarrollo de esta nota. Lo cierto es que el radicalismo reconoce en estos dos hombres sus tradiciones y raíces. Un Yrigoyen más sesgado al federalismo bonaerense y al roquismo provinciano con veinte años de construcción política fatigando pueblos y conversando de a grupos, y don Leandro corrido hacia Bartolomé Mitre y el viejo unitarismo porteño. Esta doble tradición explicará luego la ruptura
de Marcelo Torcuato de Alvear con su jefe.

Independientemente de estos contratiempos ambos radicalismos hallaban en la historia nacional
su fundamento y no lo ocultaron. Veamos un ejemplo que puede poner un poco de luz a lo dicho. Gobernaba Hipólito Yrigoyen y al frente del Colegio Militar de la Nación se hallaba el Coronel
Agustín P. Justo quien decide en 1921 asistir con los cadetes al homenaje que el Ejército realizará al general Bartolomé Mitre a los cien años de su nacimiento. El malestar del Gobierno nacional es notorio. Don Hipólito no asiste. Detesta a Mitre, y los honores a don Bartolo tienen el claro objetivo de enfurecer al caudillo de Balvanera.

Justo que por tradición y vocación adhiere a la figura de Mitre será luego Ministro de Alvear. Mitrismo y roquismo conformaron la tradición viva del radicalismo.

El peronismo fue una creación vertiginosa. En solo tres años alcanzó el poder. Su tradición y sus raíces estaban en la historia del Ejército Argentino, de ahí el valor que el general Perón le asignó al general San Martín promoviendo un gigantesco homenaje a los cien años de su muerte.

Naturalmente que el hecho fue político ¡vaya novedad! La razón consistía en hallar un vínculo con la mejor tradición argentina y militar. Para un militar San Martín es la gloria. Ya el doctor Ricardo Levene, presidente de la Academia Nacional de la Historia, le había solicitado a Perón, en la década del 30’, un artículo sobre San Martín y la Campaña del Ejército los Andes que el entonces Mayor no pudo realizar. Perón le confesó a su biógrafo, Enrique Pavón Pereyra, que ambicionaba ser el Mitre del siglo XX, asunto entendible por los vínculos del joven Perón con el sector justista del Ejército.

El Revisionismo Histórico, creación historiográfica del nacionalismo, procuró rodearlo y acapararlo pero nunca lo logró. El nombre que Perón le dio a las líneas de trenes
nacionalizadas son toda una proclama histórico-político liberal.

Ahora bien ¿cuáles son las raíces históricas del PRO? ¿Le interesa tenerlas? ¿Qué significación
le da a las tradiciones culturales y al pasado nacional? ¿La tecnocracia de los Ceos contempla
identificaciones remotas, líneas históricas? ¿Será, entonces, como dicen algunos periodistas allegados al gobierno actual: los Ceos y los jóvenes políticos son pura acción y gestión? ¡No tienen tiempo de mirar atrás! ¿Será por eso que ha desaparecido la historia de los billetes? ¿Volverá?.

Algunos, incluso, advierten que por la condición de ingeniero, el Presidente construye, realiza, levanta y erige. Un absurdo pensar de esa manera. El general Agustín P. Justo fue ingeniero, su presidencia se caracterizó por la profusión y realización de obras pero al mismo tiempo fue dueño de la mayor biblioteca histórica que en manos privadas había en el país. El vínculo con su padre, ex gobernador de Corrientes por el mitrismo, y con Ricardo Levene, historiador de fuste, hizo de Justo un político de raza que construyó una alianza poderosa, la Concordancia, con quien gobernó cediendo espacios y contemplando sus pareceres. No se encerró. Tenía raíces. De modo que la condición de ingeniero no explica ni justifica nada.

Quizás, lo escrito pueda ser otra mirada, además de la puramente económica, que podría explicar el
mal trance que pasó el Gobierno Nacional estos últimos días. En el preciso momento que había dejado afuera al radicalismo y a hombres allegados al peronismo. De ser así las palabras del Papa adquirirían el valor de la profecía: "Tomen esas raíces y den un paso adelante, sino se van a caer".

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