Jueves 19 de Mayo de 2022

EL CLIMA EN CONCORDIA

ECONOMIA

2 de enero de 2019

02/01/2019: Son siete las grandes reformas económicas propuestas porBolsonaro que pueden modificar las condiciones del vínculo con la Argentina, aunque su implementación requerirá la superación de varios desafíos.

POR MARCELO ELIZONDO *

El gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil podría producir en Argentina no pocos efectos económicos. Son siete las grandes reformas económicas propuestas por el presidente que pueden modificar las condiciones del vínculo, aunque su implementación requerirá la superación de varios desafíos.

Un conjunto de cuatro reformas (contracción del déficit público, reducción de impuestos, restricción de cotizaciones sociales para achicar el costo laboral y flexibilización de regulaciones económicas) podrían, a mediano plazo, impulsar la inversión y mejorar la productividad.

Esto tendría en principio buen impacto en Argentina dado que Brasil es el principal mercado para nuestras exportaciones, que llegarán a unos u$s 11.000 millones (17% del total de nuestras ventas al exterior, el doble de lo que generan los que le siguen en relevancia: Estados Unidos y China). Pero Brasil supo explicar 25% del total de exportaciones argentinas a inicios de este siglo (y hace 6 años generaba 21%, cuando compró 17.000 millones de dólares a Argentina), por lo que podría esperarse una recuperación de la intensidad de ese vínculo.

Otras dos reformas anunciadas se refieren al plano internacional: Bolsonaro y su futuro ministro Paulo Guedes esperan flexibilizar el Mercosur en busca de que sus miembros puedan celebrar autónomamente acuerdos comerciales o de inversión con terceros países y sin necesidad de hacerlo en bloque. Su propósito es acordar con grandes economías, lo que parece lógico dado que Brasil es la novena mayor economía mundial, es cada año uno de los 10 principales receptores de inversión extranjera directa (IED) del planeta, y es sede de 35 de las 100 principales multinacionales latinoamericanas (multilatinas).

Brasil recibió el año pasado más de u$s 70.000 millones de IED (casi 7 veces lo que llegó a Argentina) y a la vez sus empresas emitieron más de 6.000 millones de dólares de inversiones al exterior (es el mayor emisor de Latinoamérica). Cuenta un stock de IED desde el inicio del siglo de 780.000 millones de dólares (diez veces lo que tiene Argentina) y aspira a una mayor interacción económica internacional.

Esto puede impactar por doble vía en Argentina. En primer lugar, dado que el Mercosur supone libre comercio entre sus socios pero cuenta con un elevado arancel externo común, los exportadores argentinos a Brasil (unas 3.000 empresas -muchas pymes industriales-) mantendrían su beneficio de ingreso sin pago de arancel a ese mercado, pero (si los objetivos se concretan) perderían la exclusividad de ingreso con esa preferencia arancelaria y se someterían a una competencia con empresas de terceros países que hoy deben pasar por el arancel externo. Ello exigiría mayor competitividad a las empresas argentinas.

El Mercosur perdería centralidad para Brasil, aunque debe decirse que el comercio intrabloque ya ha caído 30% desde su pico de 2011. Pero teniendo Brasil una inserción comercial externa leve en relación con la dimensión de su economía (es apenas el 26º exportador mundial) estos cambios podrían facilitar mayores negocios brasileños con otros relevantes mercados, e incrementar la demanda hacia proveedores argentinos.

Una última reforma propuesta, consistente en una modificación del régimen previsional en un sistema de capitalización, completa un giro que -si lograra aplicarse eficazmente- podría generar una mejora en el marco de referencia de la actividad económica en Brasil.

No pocos observadores, no obstante, esperan con preocupación constatar qué tipo de calidad institucional y clima democrático se observará en Brasil, y este no es un capítulo menor en la implementación de reformas.

Así, las relaciones bilaterales podrían basarse en un Mercosur menos rígido y cerrado que además Argentina podría usar para lograr nuevas alianzas internacionales propias con autonomía; en un Brasil más internacionalizado; y en una asociación redefinida para sustentar relaciones económicas apoyadas en atributos competitivos más que en garantías políticas.

EL VINCULO
Desde la existencia del Mercosur, Brasil se convirtió en el principal socio argentino, y fue el mercado al que muchas empresas argentinas comenzaron a exportar en esa época. Desde ese tiempo es el mayor socio comercial argentino para grandes empresas y también para numerosas pymes. Y su dimensión como mercado de destino de las exportaciones de empresas argentinas es muy significativo: genera más del doble de dólares comerciales que los que aportan los segundos mercados para Argentina en el mundo (Estados Unidos y China).

Una vez más, en 2017, último periodo anual medido a la fecha, Brasil fue el principal destino de exportaciones para Argentina y las ventas a ese mercado llegaron a u$s 9.316 millones, superando incluso las exportaciones de 2016. Las exportaciones a Brasil en el periodo enero-noviembre de 2018 fueron de 10.184 millones de dólares (habían sido de u$s 8.570 millones en el mismo periodo de 2017) y las importaciones argentinas desde Brasil en esos once meses de 2018 llegaron a u$s 14.932 millones (habían sido de u$s 16.440 en el mismo periodo de 2017).

Una recuperación de la economía de Brasil impulsaría la actividad argentina en general, y del comercio exterior en particular. Si se calcula que las exportaciones a Brasil podrían elevarse a unos u$s 11.100 millones, puede estimarse que llegará a representar en 2018 el 18% del total exportado por Argentina, llegando a mejorar los niveles alcanzados en los tres años anteriores, peor aun lejos de los que representaban antes de 2015.

Las importaciones desde Brasil, por su parte, alcanzarían en 2018 los 16.000 millones y representarían casi 24% del total importado por Argentina. Puede al respecto señalarse a los siguientes 4 grandes sectores como los que más impacto recibirían de los cambios que se generaran en la economía o la política exterior de Brasil con el nuevo gobierno: sector automotriz; exportaciones industriales tradicionales; productos agroindustriales; exportaciones agropecuarias.

* Director de la consultora DNI (Desarrollo de Negocios Internacionales).

POR MARCELO ELIZONDO * 

El gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil podría producir en Argentina no pocos efectos económicos. Son siete las grandes reformas económicas propuestas por el presidente que pueden modificar las condiciones del vínculo, aunque su implementación requerirá la superación de varios desafíos.

Un conjunto de cuatro reformas (contracción del déficit público, reducción de impuestos, restricción de cotizaciones sociales para achicar el costo laboral y flexibilización de regulaciones económicas) podrían, a mediano plazo, impulsar la inversión y mejorar la productividad.

Esto tendría en principio buen impacto en Argentina dado que Brasil es el principal mercado para nuestras exportaciones, que llegarán a unos u$s 11.000 millones (17% del total de nuestras ventas al exterior, el doble de lo que generan los que le siguen en relevancia: Estados Unidos y China). Pero Brasil supo explicar 25% del total de exportaciones argentinas a inicios de este siglo (y hace 6 años generaba 21%, cuando compró 17.000 millones de dólares a Argentina), por lo que podría esperarse una recuperación de la intensidad de ese vínculo.

Otras dos reformas anunciadas se refieren al plano internacional: Bolsonaro y su futuro ministro Paulo Guedes esperan flexibilizar el Mercosur en busca de que sus miembros puedan celebrar autónomamente acuerdos comerciales o de inversión con terceros países y sin necesidad de hacerlo en bloque. Su propósito es acordar con grandes economías, lo que parece lógico dado que Brasil es la novena mayor economía mundial, es cada año uno de los 10 principales receptores de inversión extranjera directa (IED) del planeta, y es sede de 35 de las 100 principales multinacionales latinoamericanas (multilatinas).

Brasil recibió el año pasado más de u$s 70.000 millones de IED (casi 7 veces lo que llegó a Argentina) y a la vez sus empresas emitieron más de 6.000 millones de dólares de inversiones al exterior (es el mayor emisor de Latinoamérica). Cuenta un stock de IED desde el inicio del siglo de 780.000 millones de dólares (diez veces lo que tiene Argentina) y aspira a una mayor interacción económica internacional.

Esto puede impactar por doble vía en Argentina. En primer lugar, dado que el Mercosur supone libre comercio entre sus socios pero cuenta con un elevado arancel externo común, los exportadores argentinos a Brasil (unas 3.000 empresas -muchas pymes industriales-) mantendrían su beneficio de ingreso sin pago de arancel a ese mercado, pero (si los objetivos se concretan) perderían la exclusividad de ingreso con esa preferencia arancelaria y se someterían a una competencia con empresas de terceros países que hoy deben pasar por el arancel externo. Ello exigiría mayor competitividad a las empresas argentinas.

El Mercosur perdería centralidad para Brasil, aunque debe decirse que el comercio intrabloque ya ha caído 30% desde su pico de 2011. Pero teniendo Brasil una inserción comercial externa leve en relación con la dimensión de su economía (es apenas el 26º exportador mundial) estos cambios podrían facilitar mayores negocios brasileños con otros relevantes mercados, e incrementar la demanda hacia proveedores argentinos.

Una última reforma propuesta, consistente en una modificación del régimen previsional en un sistema de capitalización, completa un giro que -si lograra aplicarse eficazmente- podría generar una mejora en el marco de referencia de la actividad económica en Brasil.

No pocos observadores, no obstante, esperan con preocupación constatar qué tipo de calidad institucional y clima democrático se observará en Brasil, y este no es un capítulo menor en la implementación de reformas.

Así, las relaciones bilaterales podrían basarse en un Mercosur menos rígido y cerrado que además Argentina podría usar para lograr nuevas alianzas internacionales propias con autonomía; en un Brasil más internacionalizado; y en una asociación redefinida para sustentar relaciones económicas apoyadas en atributos competitivos más que en garantías políticas.

EL VINCULO
Desde la existencia del Mercosur, Brasil se convirtió en el principal socio argentino, y fue el mercado al que muchas empresas argentinas comenzaron a exportar en esa época. Desde ese tiempo es el mayor socio comercial argentino para grandes empresas y también para numerosas pymes. Y su dimensión como mercado de destino de las exportaciones de empresas argentinas es muy significativo: genera más del doble de dólares comerciales que los que aportan los segundos mercados para Argentina en el mundo (Estados Unidos y China).

Una vez más, en 2017, último periodo anual medido a la fecha, Brasil fue el principal destino de exportaciones para Argentina y las ventas a ese mercado llegaron a u$s 9.316 millones, superando incluso las exportaciones de 2016. Las exportaciones a Brasil en el periodo enero-noviembre de 2018 fueron de 10.184 millones de dólares (habían sido de u$s 8.570 millones en el mismo periodo de 2017) y las importaciones argentinas desde Brasil en esos once meses de 2018 llegaron a u$s 14.932 millones (habían sido de u$s 16.440 en el mismo periodo de 2017).

Una recuperación de la economía de Brasil impulsaría la actividad argentina en general, y del comercio exterior en particular. Si se calcula que las exportaciones a Brasil podrían elevarse a unos u$s 11.100 millones, puede estimarse que llegará a representar en 2018 el 18% del total exportado por Argentina, llegando a mejorar los niveles alcanzados en los tres años anteriores, peor aun lejos de los que representaban antes de 2015.

Las importaciones desde Brasil, por su parte, alcanzarían en 2018 los 16.000 millones y representarían casi 24% del total importado por Argentina. Puede al respecto señalarse a los siguientes 4 grandes sectores como los que más impacto recibirían de los cambios que se generaran en la economía o la política exterior de Brasil con el nuevo gobierno: sector automotriz; exportaciones industriales tradicionales; productos agroindustriales; exportaciones agropecuarias.

* Director de la consultora DNI (Desarrollo de Negocios Internacionales).

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