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ECONOMIA Y FINANZAS

9 de agosto de 2019

09/08/2019: Inflación, dólar, actividad y consumo: cómo llega la economía a las PASO

La suba de precios se desaceleró en los últimos meses. Mientras vuelve la tensión cambiaria antes de las elecciones, los indicadores sociales y algunos sectores productivos no muestran repuntes.

Por Mariano Boettner

La economía llegará a las elecciones primarias con pocas señales de recuperación tras el golpazo que sufrió en 2018 con la devaluación del peso y el derrumbe de la actividad. El dólar, termómetro de la inestabilidad financiera, sufrió una suba en las últimas semanas por la incertidumbre política, mientras que lainflación es uno de los pocos indicadores que reflejó una mejoraen los últimos meses, con una desaceleración que llevó a la suba de precios a un nivel cercano al 2,5% mensual.

La oposición trató de llevar a la discusión de campaña la situación económica, para exponer el deterioro de algunas variables en los últimos años. El oficialismo, por su parte, conociendo que se trata de uno de los puntos débiles, buscó defender avances en cuestiones "fundamentales" como el fin del cepo cambiario y la 

corrección de las tarifas. Este tipo de medidas, aseguran, son las que "sentarán las bases" para un crecimiento.

TN.com.ar realizó un relevamiento entre diez de los principales indicadores económicos y financieros para poder hacer una radiografía completa que muestre los puntos más críticos y aquellos que tienden a repuntar.

Actividad económica

 

La devaluación del peso que arrancó en abril de 2018 y que encareció al dólar un 100% en cinco meses todavía se siente en muchos rubros de la actividad económica. Los últimos datos del Indec muestran que la industria y la construcción, dos de los sectores productivos principales de la economía, registraron en junio caídas interanuales de 6,9% y 11,8%, respectivamente.

El indicador que mide la evolución general de la economía es el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Además de los sectores anteriores, incluye otros como el agro, comercio mayorista y minorista, bancos, inmobiliarias, transporte educación, salud y hasta el cobro de impuestos. El último dato, también de junio, fue un crecimiento de 2,6% interanual, algo que no sucedía desde marzo del año pasado.

Esa cifra positiva estuvo sostenida casi en su totalidad por la recuperación del campo. El año pasado, con la sequía que afectó a los principales cultivos en la zona más fértil del país, dejó una base de comparación muy baja. La cosecha récord de 2019, entonces, provocó un salto de 49,5% en la producción agropecuaria.

Dólar

El 14 de julio el tipo de cambio interrumpió un "veranito" financiero que se había prolongado durante dos meses y medio y que había permitido que la divisa estadounidense cayera desde $45,90 a $41,60, una apreciación del peso de 9,36%.

El ingreso de fondos desde el exterior que buscaban aprovechar las tasas altas en pesos, la canilla de dólares del complejo agroexportador aportando dólares a potencia máxima y la renegociación del acuerdo del FMI que le dio mayor poder de intervención al Banco Central, generaron un clima cambiario de tranquilidad.

De todas formas, el mercado y el propio BCRA entendían que la proximidad de las PASO podía provocar una reanudación de las tensiones con el dólar. Una de las reacciones habituales de inversores y ahorristas ante elecciones es la de buscar un refugio en moneda dura.

Desde mediados de julio ese síntoma se hizo más notorio con una mayor demanda de billete verde. También jugó contra el peso el rebrote de las tensiones globales por el enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China, que redireccionó las grandes inversiones desde mercados emergentes como el argentino hacia plazas más seguras.

Este mayor apetito por los dólares se da a pesar de que el Banco Central mantiene una tasa de interés de referencia (la de las Leliqpor encima del 63%. Los bancos públicos y privados, en consecuencia, ofrecen a los ahorristas plazos fijos con tasas superiores al 50% anual en promedio. El BCRA apunta a que los altos rendimientos en pesos actúen como un dique de contención a la dolarización.

Inflación y consumo

La suba de precios llegó a tocar un techo en 2019 de 4,7% en marzo y, desde ese momento, inició un camino de desaceleración paulatina. En abril, así, el Índice de Precios al Consumidor fue de 3,4%, en mayo de 3,1% y de 2,7% en junio.

Las consultoras que miden mensualmente la inflación estiman que en julio el proceso de desinflación continuó y que los precios habrían aumentado durante ese mes cerca de 2,5%. El dato oficial se conocerá el 15 de agosto, cuatro días después de las elecciones primarias.

En términos interanuales, la inflación también tuvo un pico histórico en 2019. En mayo la suba de precios acumulada en 12 meses fue de 57%, una cifra inédita desde 1991. El Banco Central, el organismo oficial encargado de combatir la inflación, afirmó que el camino de baja en ese indicador "no será lineal" y que llevará "mucho tiempo".

Este año terminaría, de acuerdo a las proyecciones privadas, con un índice inflacionario cercano al 40%, de acuerdo a lo que dejaron saber consultoras, bancos y fondos de inversión en el último Relevamiento de Expectativas del BCRA. El propio Ministerio de Hacienda reconoció en el adelanto del Presupuesto 2020 que sus propias estimaciones son similares -aunque levemente más bajas- pero que espera una desaceleración fuerte el año próximo.

El consumo, por su parte, mostró recién en el último mes un atisbo de recuperación por el impacto positivo del renovado plan Ahora 12. Eso se dio en el marco de una nueva caída de las ventas de supermercados y mayoristas, de 13,5% en mayo, medidas en cantidades, según informó el Indec. Las de los shoppings, en tanto, bajaron 18,7% anual.

El rubro que registró un derrumbe mayor en las ventas de los supermercados fue el de electrónicos, con una facturación que tuvo un descenso de 26% en términos nominales en el último año. Pero en términos reales, es decir si se le agrega el efecto de la inflación, la caída de ese sector llega al 83%. Por otra parte, la indumentaria tuvo un declive de ventas de 26%, mientras que la verdulería lo hizo en 27%.

Salarios y jubilaciones

Esta semana el Gobierno anunció que las jubilaciones aumentarán desde septiembre 12,22%. Este tercer incremento anual de los haberes -tal como lo prevé la ley de movilidad jubilatoria- dejará a los ingresos de los adultos mayores levemente por encima de la inflación, según estimó Anses.

De esta manera, la jubilación mínima será de $12.937,22 y la máxima de $94.780,42. A su vez, la Prestación Básica Universal y de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) será de $6112,03 y $10.349,78, respectivamente. Los haberes acumularán una evolución del 39% en el año, contra un índice de precios que, hasta junio, marcaba 22,4%. En la medición anual, las jubilaciones habrán subido 49%, contra una inflación de más del 50%.

Los salarios, en tanto, marchan bastante por debajo de la suba de precios. El informe más reciente del Indec, con datos de mayo, reflejó un incremento de 2,8% de las remuneraciones promedio en la economía, contra el 3,1% de inflación que hubo ese mes.

En términos anuales, los salarios tuvieron un avance de 38,4% en mayo. En ese mismo período, la inflación fue de 57,3% anual. Los ingresos perdieron contra los precios, entonces, por casi 20 puntos porcentuales.

Pobreza y desocupación

Los indicadores sociales tuvieron un fuerte deterioro desde 2018 como resultado de la recesión desatada ese mismo año. La pérdida de poder de compra del salario hizo que los índices de pobreza tuvieran su incremento más pronunciado desde la crisis de fines de 2001.

El último dato oficial de pobreza fue de 32% durante el segundo semestre de 2018, según informó el Indec en marzo de este año. Como las mediciones de esta variable son semestrales, la cifra de la primera mitad de 2019 se conocerá en septiembre. Sin embargo, algunas mediciones privadas, en base a indicadores oficiales, hablan de que el índice habría escalado hasta 35% hacia marzo de este año.

En tanto, el desempleo hacia el primer trimestre del año llegó a 10,1%, por lo que volvió a los dos dígitos por primera vez desde 2006. Esto implica que 246 mil personas perdieron su trabajo en los últimos 12 meses. En todo el país, entonces, 2.123.000 están desocupados.

Otro indicador que mostró una suba pronunciada fue la de la cantidad de personas que ya están ocupadas pero que buscan cambiar de empleo o un ingreso adicional. Ese porcentaje pasó de 15,3% en el primer trimestre de 2018 a 17,5% en ese mismo tramo de este año. Traducido a números: 3.685.000 personas empleadas buscan mejorar su situación laboral.

Créditos hipotecarios

El boom de los préstamos UVA durante 2017 llegó a su fin con la devaluación del peso. El poder de compra de los ingresos en pesos perdió mucho terreno y las propiedades en dólares pasaron a ser mucho más caras para familias que podían apuntar a sacar un crédito indexado.

El impacto fue tal que la cantidad de compraventas de inmuebles con este tipo de préstamos está en su menor nivel en una década, incluso por debajo de los años de vigencia del cepo cambiario. Así lo demuestran las cifras del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, que reflejaron que el total de operaciones realizadas a través de créditos hipotecarios fue de 222, lo que representa un declive interanual de 70%.

Al tomar en consideración los datos acumulados de la primera mitad del año, la caída en la actividad inmobiliaria -especialmente la que está vinculada a los créditos bancarios- es mayor. "Estos primeros seis meses de hipotecas bancarias registraron 1249 casos, y es una baja del 87,7% respecto a 2018. Sigue siendo el período acumulado más bajo de la serie histórica", aseguró el informe.

El Gobierno anunció una medida para apaciguar el impacto de la suba de las cuotas UVA en los deudores. La gran mayoría de los tomadores de créditos podrán recibir un subsidio que cubrirá una parte de la cuota cuando esta supere en más de 10 puntos a lo que hubiera correspondido pagar si la misma cuota se hubiera actualizado por el índice de salarios y no por inflación. Según cálculos oficiales, el beneficio puede tener un impacto en casi 81.000 tomadores de préstamos hipotecarios, de los cuales el 34.500 fueron otorgados dentro del programa Procrear.

El frente financiero: riesgo país y deuda

Los activos argentinos como bonos y acciones de empresas tuvieron en los últimos meses vaivenes al ritmo del clima financiero internacional. Durante el tramo de mayor tranquilidad exterior, los instrumentos de deuda nacionales tuvieron repuntes que sirvieron para recomponer parte del valor que perdieron por la crisis cambiaria del año pasado.

En lo que va del año, uno de los bonos más operados por los inversores, el Bonar 24, acumula pérdidas del 22,5%. El Bonar 2020, un bono que tiene como vencimiento el año próximo, cayó 5% en los primeros ocho meses del año. Respecto a las acciones de compañías argentinas que cotizan en Wall Street, algunas como Edenor se derrumbaron 36% a lo largo de 2019, mientras que otras escalaron, como Mercado Libre (135%) o Banco Macro (56,4%).

En este contexto, el riesgo país también marcó el compás del clima más o menos favorable que tuvieron los inversores hacia la Argentina. El indicador que elabora JP Morgan, y que marca el costo que tiene el financiamiento para el Estado o las empresas argentinas, tuvo su peor momento a principios de junio, cuando tocó un techo de 1015 puntos. Desde ese momento descendió hasta 778 puntos durante la primera mitad de julio. Con el empeoramiento del clima externo el riesgo país volvió a niveles cercanos a 900 puntos.

Una de las razones que explican la fragilidad de la economía argentina ante la inestabilidad financiera mundial es el nivel de deuda que tiene el Estado. De acuerdo a datos oficiales del Ministerio de Hacienda, hacia el primer trimestre del año los pasivos públicos representaban el 87,8% del Producto Bruto Interno, unos 35 puntos más que a fines de 2015.

 

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