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EL CLIMA EN CONCORDIA

OBRAS DEL GOBIERNO ANTERIOR

20 de agosto de 2019

20/08/2019: ¿Cuántos casos habrá iguales a éste?

En nuestro portal digital hemos hecho referencia a la situación que se da en una escuela de Puerto Yerúa, localidad del Departamento Concordia, cuyo edificio fue inaugurado en el año 2011, entre bombos y platillos, con la presencia del entonces gobernador Urribarri.

Según se informa al año siguiente el edificio comenzó a presentar problemas no menores, ya que significaron la caída de una parte del techo y fallas en el sistema eléctrico, que provocaron la inutilización de aparatos diversos que funcionan conectados al mismo. También que en el transcurso del año pasado se realizó en la escuela una asamblea con la participación de docentes y padres, donde se les prometió solucionar todos los problemas que acusaban para este año, promesa que sigue incumplida avanzado, como está, el ciclo lectivo. Situaciones como esas es de aquéllas que no deben producirse, sino que deben merecer convertirse en una verdadera onda expansiva informativa, ya que se trata de cuestiones de que en toda la provincia se esté en condiciones de enterarse, de manera que desde el gobierno se tomen recaudos para que no sucedan cosas parecidas, al mismo tiempo que se les dé pronta respuesta a los afectados con los cuales todos deberíamos manifestarnos solidarios (leer al respecto nuestra nota editorial). Ya que situaciones como éstas no deben presentarse, dado que en teoría al menos, todos los edificios, incluyendo los edificios públicos, y entre ellos los escolares, entran en la categoría de los “bienes durables”, algo que no ocurre en este caso. De allí la pregunta de nuestro encabezado, que hace mención al número de situaciones semejantes. Porque todo lleva a presumir que entre nosotros una situación de este tipo no es una excepción y si la regla. Al menos para los colonenses, que sabemos no de una, sino de varias situaciones parecidas, una de ellas (el edificio derrumbado de una escuela) de gravísima entidad, de la que nos gusta de vez en cuando volver a traerla a la memoria, de manera de buscar mantenerla como una herida abierta y sangrante. Porque llegará un día, que atendiendo a este tipo de acontecimientos y comprendiendo su significado y lo que importa, estaremos en condiciones de dejar de ser un “país volátil”, en lo que resulta la manera más generosamente pintoresca de caricaturarnos. Porque con hechos nimios como ese, y otros de mayor trascendencia a los cuales miramos con igual indiferencia, no es del todo descartable llegar a pensar con alama el peligro de que lleguemos a convertirnos nada más que en una caricatura de lo que pudimos ser y no quisimos. Fuente: El Entre Ríos (edición impresa).

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