Lunes 19 de Abril de 2021

FUTBOL

3 de diciembre de 2019

03/12/2019: ¿Para quién juega Maradona?

Las diferencias irreconciliables que se manifestaron entre Riquelme y Diego hace poco más de diez años en el ámbito de la Selección nacional, volvieron a expresarse en el marco de las próximas elecciones en Boca.

exponiendo una contradicción notable en el actual entrenador de Gimnasia.

Las tumultuosas elecciones en Boca del próximo domingo 8 de diciembre blanquean de que lado del mostrador está cada uno. O del oficialismo que encarnan Christian Gribaudo y Juan Carlos Crespi, supervisados y formateados por Daniel Angelici y en especial por Mauricio Macri. O de la principal fuerza de la oposición, encarnada por Amor Ameal y Marío Pergolini, más la presencia determinante de Juan Román Riquelme, ahora vampirizado por la fuerza política que hoy gobierna Boca. La otra lista que hace una oposición muy light la integran José Beraldi y Royco Ferrari, transitando una tercera vía despojada de expectativas. Diego Maradona ya eligió: está con el oficialismo. Increíble pero real. Aunque el oficialismo en Boca conecte a máxima escala a nivel nacional lo que él viene criticando con una dureza y perseverancia muy explícita.

¿Cómo habría que interpretar esta contradicción notable de Maradona que en Boca banca públicamente al espacio que fundó Macri desde que asumió como presidente del club en diciembre de 1995, mientras que en otro plano más amplio rechazó todas sus decisiones de política nacional e internacional, convirtiéndose en un férreo opositor de su gestión de gobierno?

La razón fundamental se encuadra en las viejas facturas impagas que mantiene con Riquelme, cuando Diego fue el entrenador de la Selección durante el período que abarcó desde octubre de 2008 a julio de 2010.

En plena etapa de las Eliminatorias para Sudáfrica 2010, Maradona explicó en un programa de TV de TyC sports lo que pretendía de Riquelme en términos de función, posición en la cancha y concepto táctico para serle útil al equipo: “No me sirve que se atrase y le saque la pelotas de los pies a Demichelis. Yo lo necesito sacándose hombres de encima en otros sectores de la cancha”.

Estas palabras y definiciones, más otras observaciones y actitudes que Riquelme consideró inadecuadas por una ética ausente (por ejemplo, el arribo fulminante de Diego a la Selección, haciendo lobby para precipitar la renuncia de Alfio Basile), provocó que el 11 de marzo de 2009, anunciara que no quería seguir formando parte del plantel: “Maradona y yo no tenemos los mismos códigos y la Selección se terminó para mí. No soy un chico y ya estoy un poco cansado de estas cosas. Me va a doler mucho ver el Mundial por la tele, pero hoy con el técnico no pensamos igual, no nos manejamos igual. Se termina mi etapa en la Selección, me duele en el alma hacer esto. Es una situación muy rara porque las cosas no están claras”.

Maradona aceleró, intentando doblegar la convicción que mantenía Riquelme: “El que renuncia a la Selección nacional conmigo no vuelve”. Román no se inmutó. El distanciamiento nunca tuvo una tregua. Es más: se radicalizaron las posturas, aunque Diego en algunas oportunidades pretendió, sin éxito, bajarle la temperatura al conflicto desatado.

COMPARTIR:

Comentarios