Domingo 18 de Abril de 2021

POLITICA

13 de diciembre de 2019

13/12/2019: Una cosa que no cambió: familias empoderadas

No se trata del nepotismo, un vicio social tan viejo como la humanidad. Ni siquiera hablar de lo que pasa en el ámbito de la justicia, donde se da el caso de la consolidación de lo que ha dado en llamarse “las familias judiciales”.

ya que lo que sucede en ese caso, si se lo puede calificar de ese modo, es una indirecta y precisamente anómala forma de serlo.

Es cierto que vivimos en una época nueva, que un ocurrente y sagaz politólogo nuestro ha calificado el comienzo de la “era del bi-coalicionismo”, atendiendo al hecho que el bipartidismo ha desaparecido virtualmente con la decadencia lamentable de los partidos políticos, dado lo cual solo se da el caso de “coaliciones”, que en nuestro caso se trata de dos que se muestran predominantes, por no decir hegemónicas, como son el “Frente (la mitad) de todos”, y “Cambiemos”, la que consecuente con su nombre a veces la vemos invitar a ir “Juntos por el cambio”.

Hablar del nepotismo familiar, lleva a elaborar en los tiempos que corren, en los que se han producido tantos cambios en lo que se entiende por “familia”, que una tarea de este tipo obligaría a enfrascarnos en buscar la forma de ubicarlas en clasificaciones varias.

Comenzando posiblemente por hablar de las que son “ensambladas” -y aquí hay espacio para distintos tipos de ensamble- entre los cuales está cayendo cada vez más en desuso, el que en una época se consideraba el “natural”, constituido por una pareja matrimonial, comprometida a no romper el vínculo “hasta que la muerte los separe”, y sus hijos y los que no lo son también.

En tanto ese concepto del “ensamble”, sin dejar de ser del todo “familiero”, puede ser trasladado al terreno de la política. Es que aquí también se dan diversos tipos de ensambles. Uno primero a nivel de los funcionarios electivos y electos, y otro en niveles inferiores de las plantas gubernamentales, con los que los primeros tienen que cumplir con promesas de campaña.
Y esos ensambles familiares-políticos pueden ser, a la vez, “verticales” u “horizontales”. En los verticales vemos a un funcionario político de mayor jerarquía, que encuentra la manera de efectuar el ensamble - colando a un pariente consanguíneo o por afinidad, a su cónyuge, ya que como se sabe el matrimonio no los convierte en parientes, en una de las boletas para ocupar cargos electivos en un lugar en que ser elegido es un hecho- o, de no ser así, llamándolo a ocupar un cargo administrativo, porque a pesar de que todo lo indica “los familiares, sino la familia, son lo primero”. Pero como decíamos al ensamble vertical se suma el “horizontal”, cuando vemos a los dos miembros de una pareja cuando más no sea “en matrimonio aparente” ingresar al gobierno propiamente dicho, o a la administración en forma simultánea, encaramados en el carro del vencedor. A ello habría que agregar varias categorías “anómalas” de ensamble.

La primera de ella es el “ensamble cooperativo familiar” en el que se ve a un conjunto de matrimonios o que lo fueron, con toda clase de parientes instalados en una administración en un “ensamblaje mixto”, ya que tienen de los dos tipos citados previamente, siendo en unos casos vertical y en otros horizontal. La segunda de esas categorías la encontramos en el caso del “ensamble vertical variante enroque”, que es cuando alternativamente los miembros de la pareja se los ve subir y bajar del más alto pedestal, con la intención de seguir así hasta que la muerte, de uno de los dos, termine con el jueguito.

No podemos dejar de mencionar el caso de “los desensambles con premio”, que también los hay, que es cuando alguien, al entrar al servicio estatal, le consigue un puesto a “su ex” de manera de evitar el pago de alimentos.

Pero volviendo al principio, lo que debemos lamentar es que, atendiendo a la renovación conocida en los casilleros existentes o ahora creados en nuestras municipalidades de la comarca, en muchas de ellas se observa que se ha recaído en ese tipo de corruptelas. O, mejor dicho, que se continúa en su práctica. No se trata de que “al que le quepa el sayo que se lo ponga”, sino que estamos convencidos de que ya lo llevan puesto y se sienten cómodos con él.

Fuente: El Entre Ríos (edición impresa)

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