Rosario tiene su equivalente, con un cierto pasado: la agrupación APROPOL trascendió mediáticamente hace siete años cuando su líder organizó una revuelta policial en diciembre de 2013, año en el que hubo una escalada de violencia en la ciudad que había comenzado primero en Córdoba y luego ocurrió en Santa Fe. El líder de ese sindicato no reconocido es Alberto Martínez: junto a los sargentos Fabricio Abasto, Claudio Patiño y Mauricio Pagani están acusados por el delito de sedición por ese acuartelamiento de la Policía en Rosario y Santa Fe.

El fiscal federal santafesino Gustavo Onel pidió en julio de 2018 la elevación a juicio para los cuatro. Martínez también fue imputado en esa causa por haber amenazado al ex gobernador Antonio Bonfatti a través de mensajes de texto. En su elevación a juicio, el Ministerio Público de la Acusación destacó que Martínez “utilizó como usinas publicitarias los espacios virtuales de la organización de hecho formada por policías de Santa Fe en actividad y retirados, denominada APROPOL, para instigar a cometer delitos, lo cual quedó demostrado por las escrituras aparecidas en las cuentas @apropol en Twitter y Apropol Santa Fe en Facebook”.

El fiscal Walter Rodriguez, que intervino en la investigación, aseguró: ”Existió una clara instigación dirigida a los distintos actores que se direccionaron al objetivo común de producir un alzamiento policial a fin de arrancar una medida o concesión del poder público (bajo la denominación de ‘paro’ o ‘protesta policial’”

APROPOL también está vinculado a hechos más deslucidos que un levantamiento. Un hombre de 73 años fue sorprendido en la esquina de Godoy y Perú en Rosario mientras intentaba vender “bonos de contribución” del grupo a 500, 200 y 100 pesos. Llevaba una credencial con su nombre que decía: “APROPOL, Asociación Profesional Policial Santa Fe”.