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25 de julio de 2020

25/07/2020: Estados Unidos acusa a Rusia de probar en la órbita terrestre un arma antisatélites

La posibilidad de que la órbita terrestre se convierta en campo de batalla ha inquietado y fascinado por largo tiempo, pero hasta ahora eso parecía estar mayormente relegado al ámbito de la ciencia ficción
Por: Jesús Del Toro

Si bien planteamientos como la Iniciativa de Defensa Estratégica, más conocida como la ‘Guerra de las galaxias’, del gobierno de Ronald Reagan, que en realidad nunca se llevó a cabo, tuvieron resonancia en la década de 1980. Y es claro que el despliegue de satélites es clave para la supremacía militar.

Por ello, la revelación de que Rusia habría realizado la prueba de un arma antisatélites en la órbita terrestre tiene implicaciones que podrían nuevamente transformar el balance de fuerzas y convertir potencialmente al espacio en una nueva área de conflicto.

De acuerdo al Comando Espacial de Estados Unidos, el pasado 15 de julio Rusia “inyectó un nuevo objeto en órbita” a partir del satélite ruso Cosmos 2543, que ya en el pasado había sido notorio por haber “seguido” a un satélite estadounidense. En esta ocasión el satélite ruso liberó un objeto cerca de otro satélite ruso y realizó “una prueba no destructiva de una arma antisatélite basada en el espacio”, según reportó Space.com.

“Esos satélites desplegaron características propias de una arma situada en el espacio”, indicó el Departamento de Estado, y el comandante de operaciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, general John Raymond, añadió que “esto añade evidencia a los continuos esfuerzos de Rusia de desarrollar sistemas espaciales y es consistente con la doctrina militar publicada por el Kremlin de emplear armas para mantener en riesgo los recursos espaciales de Estados Unidos y sus aliados”.

Rusia indicó, se afirma, que sus sistemas son un satélite “inspector”  pero los estadounidenses lo consideran como un posible artefacto agresor.

En febrero pasado, de acuerdo a Business Insider, Raymond reveló que dos satélites rusos, el Cosmos 2542 y el Cosmos 2543, seguían en órbita al satélite espía estadounidense USA 245 o KH-11.

Esa actividad fue adicionalmente peculiar porque, en realidad, uno de esos satélites rusos “emergió” del   otro mientras seguían al satélite estadounidense. Y ahora, de uno de esos satélites se habría nuevamente desprendido lo que fue identificado como una posible arma o proyectil.

Eso ha motivado que se compare a esos sistemas como una suerte de matryoshkas, las singulares mulecas rusas que contienen otra más pequeña.

Además de la posibilidad en sí de que un satélite destruya a otro, con un daño correspondiente a la naturaleza y función del aparato que fuese eliminado (por ejemplo la destrucción de las capacidades de comunicación, coordinación y reconocimiento de la fuerza atacada), inquieta que esas acciones podrían producir, incluso si solo se realizan como prueba, restos y desechos espaciales que, al quedar en una suerte de deriva orbital podrían colisionar y dañar otros satélites e incluso las naves y estaciones tripuladas.

En todo caso, para responder a esa actividad rusa, y también china, Estados Unidos estaría también desarrollando sus propios sistemas, en el contexto de que la órbita terrestre se estaría convirtiendo en un espacio en disputa, un fenómeno ominoso y que ha de prevenirse, pero que sería una posibilidad real. La reciente creación de la Fuerza Espacial estadounidense se inscribe en ese contexto.

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