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11 de enero de 2021

11/01/2021: La invasión de los hipopótamos: Colombia se está quedando sin tiempo para acabar con el legado más salvaje de Pablo Escobar

Los esfuerzos para castrar a los hipopótamos no son tan fáciles como parece.

Al principio solo había cuatro hipopótamos. ¿Cuántos problemas podrían causar? Así pensaron los funcionarios colombianos acusados de desmantelar la extensa finca de Escobar después de su muerte en 1993.

Por Sarah Kaplan - The Washington Post

Ya era lo suficientemente difícil encontrar al hipopótamo, un macho enorme y malhumorado conocido por acosar a los ganaderos locales. Durante tres largos meses los científicos lo rastrearon a lo largo del territorio colombiano, vigilando lagos, recorriendo la maleza y acampando en granjas cercanas.

Pero castrarlo fue una tarea heroica. Tuvieron que inyectar al hipopótamo con un potente tranquilizante para elefantes antes de que fuera seguro acercarse. Incluso con el animal inmovilizado, fue sorprendentemente difícil localizar sus partes.

“Fue horrible”, recordó David Echeverri López, investigador de la agencia ambiental regional Cornare, grupo que dirigió el proceso de esterilización en 2013. “No se puede simplemente ir a Internet y buscar en Google, ‘¿qué hacer con un hipopótamo?’”

Después de todo, la criatura pertenecía al otro lado del océano, a las sabanas y bosques del África subsahariana. Pero en la década de 1980, el capo de la droga, Pablo Escobar, introdujo cuatro hipopótamos de contrabando en su finca privada. Ahora decenas de engendros de esta especie silvestre deambulan por los humedales al norte de Bogotá, la especie invasora más grande del planeta.

Los lugareños ven a los hipopótamos como un tipo de mascota. Pero para los científicos son una amenaza ecológica que compite con la vida silvestre nativa y contamina las vías fluviales locales. En algunas oportunidades incluso han atacado a los humanos.

Un estudio pronostica que para el 2040 la población de hipopótamos invasores aumentará a casi 1.500 individuos. En ese momento los impactos ambientales serán irreversibles y el número será imposible de controlar. Hay que hacer algo, y pronto.

Un problema de 4.000 libras

Al principio solo había cuatro hipopótamos. ¿Cuántos problemas podrían causar? Así pensaron los funcionarios colombianos acusados de desmantelar la extensa finca de Escobar después de su muerte en 1993. Estaban reacios a acercarse a los animales, cada uno era muy agresivo y medían y pesaban aproximadamente lo mismo que un sedán de cuatro puertas. La mayoría de los animales exóticos del narcotraficante fueron enviados a zoológicos, pero a los hipopótamos, tres hembras y un macho, se les permitió vagar por el territorio.

Ese fue el primer error.

 

En su hábitat natural, los hipopótamos pasan las largas temporadas de sequía reunidos en estanques que se han reducido a charcos. Allí son vulnerables a las enfermedades y los predadores, sin mencionar el mal temperamento de los otros miembros de su grupo.

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