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CONCORDIA

10 de febrero de 2021

10/02/2021: Para el Centro de Comercio "no sólo se siguen perdiendo fuentes de trabajo sino también la vida de valiosas personas"

"Continuamos en pandemia y el Estado necesita recursos, los mismos que también necesitan las PYMES para sobrevivir y no sólo para contribuir", dice una parte del comunicado enviado por el Centro de Comercio y Servicio de Concordia.

Para la voracidad del Estado, no hay restricciones

Continuamos en pandemia y el Estado necesita recursos, los mismos que también necesitan las PYMES para sobrevivir y no sólo para contribuir.

El pasado 8 de febrero vencieron las últimas restricciones vigentes para la circulación de personas y cierre de comercios, fundamentalmente del sector gastronómico. Los positivos datos de baja de contagios de COVID alimentaron la esperanza de que se pudiera lograr una mínima ampliación del horario, que permitiese dejar atrás un mes de enero para el olvido y recuperar algo en lo que resta de febrero y feriado de carnaval, más aun considerando los duros meses que se avecinan sin certezas sobre la vacunación. Nada de esto sucedió y se echó por tierra cualquier expectativa de mejora, aunque ínfima, en el horario de cierre, y con ello se sentenció la peor temporada veraniega de la que se tenga memoria.

Mientras que en ciudades cercanas como Federación y Colón, colmadas de turistas, el cierre de los locales está establecido hasta las 2 am, aquí el cierre continua hasta la 1 am, atentando contra el turismo, la rotación en los locales, la golpeada economía y las reuniones (que de todas maneras se darán) en lugares seguros con protocolos.

No hay que confundirse: no sólo el sector turístico y gastronómico han sido víctimas de la pandemia, de la cuarentena y de las políticas aplicadas, sino también toda la cadena de proveedores, que cargan con deudas incobrables ante numerosos cierres y lógicos atrasos, la mayoría de ellos también PYMES de Concordia.

No sólo se siguen perdiendo fuentes de trabajo y empresas en la ciudad. También tenemos que lamentar la pérdida de la vida de valiosas personas, generadoras de empleo y actividad económica en nuestra ciudad, a quienes esta situación los afectó en el bien más preciado, como es la salud, dejando familias sin sostén.

A todo esto se suma la voracidad fiscal de un Estado que no sabe hacer otra cosa que aumentar o generar nuevos tributos mediante distintos artilugios legales. La readecuación de los valores fiscales de las propiedades ha provocado un efecto cascada sobre impuestos y tasas, generando mayores deudas a las PYMES que a duras penas sobreviven.

Impuestos inmobiliarios y automotores con valores muy por encima de las provincias vecinas, tasas que aumentan en consecuencia, y abultadas multas por morosidad que no se entienden muy bien si se sale de la lógica meramente recaudatoria.

Deudas de la cuarentena, abultadas multas por supuestos incumplimientos, quita de los ATP y toda ayuda estatal, más los próximos aumentos de los servicios, principalmente la electricidad que suma una cantidad inusitada y explosiva de morosos entre las PYMES de Concordia. Aumentos de servicios que traerán aparejados también un aumento de la recaudación por los abusivos impuestos, tasas y contribuciones que se agregan en las facturas.

Mientras nuestra situación se agrava minuto a minuto, no vemos en el Estado ni en la política ningún tipo de esfuerzo que se acerque mínimamente al sacrificio al que se somete constantemente a empresas, emprendedores, profesionales independientes y cuentapropistas, trabajadores cuyo único error es creer en un futuro mejor a partir del propio esfuerzo.

Es necesario que las autoridades perciban que si a los contribuyentes no nos dejan trabajar, resulta imposible o altamente improbable que podamos pagar, puesto que lo que hoy está en juego es ni más ni menos que la supervivencia, no solo de las empresas sino de las personas involucradas. Si quienes toman decisiones no asumen la gravedad de la situación descripta, seguiremos asistiendo, como lo hacemos día a día, a la desaparición de más y más fuentes de trabajo y de personas valiosas, que jamás podremos recuperar y que no figuran en ninguna estadística oficial.

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