27 de septiembre de 2017

27/09/2017: Callejon sin salida

El peronismo está en un callejón al que no encuentra salida. Tiene como mejor candidato a Cristina Kirchner que no sólo es una carta perdedora, sino también una rémora. Lo primero, la derrota, es algo que los peronistas nunca perdonaron, pero lo segundo puede resultar todavía más peligroso, porque los retrotrae a una época anterior a 1983 que muchos de ellos ya creían superada

Cristina los hace retroceder a los tiempos previos a la renovación que surgió de la derrota electoral de 1983. Aquella renovación fue liderada por una generación que le dio al peronismo un perfil democrático y "moderno", compatible con la Constitución. Esa renovación no se sumó, por ejemplo, a los golpistas de Semana Santa del 87, sino que subió al balcón de la Casa Rosada con Alfonsín y Cafiero para repudiarlos.

Aunque los kirchneristas prefieran no creerlo, el peronismo que representan tiene menos de "progre" y de centroizquierda que del peronismo fundacional inspirado en la experiencia fascista. El peronismo original era una fuerza que no admitía a nadie en el poder que no fuera ella misma.

La tarea de la renovación y posteriormente del menemismo consistió en dejar atrás esa forma criolla de autoritarismo y convertir al PJ en un partido demoliberal más, abandonando los sueños movimientistas que habían dado lugar a una "grieta" mucho más profunda que la actual y a enfrentamientos tan duraderos como sangrientos. El kirchnerismo rompió con todo eso y volvió a las fuentes, a la cultura política del peronismo que se creía superada. Pero en este caso en la variante "revolucionaria", una mezcla patética de tergiversación histórica, impostura ideológica y carteras Louis Vuitton.

La ex presidenta acusa al actual gobierno de haber suprimido el estado de derecho, de fraude, de engañar al electorado, de manipulación mediática y de persecución judicial. Ese discurso sintoniza con su ausencia en el traspaso del mando y constituye una manera de deslegitimar a Mauricio Macri, de negarle calidad democrática. También de ignorar ostentosamente la realidad y facilitarle las cosas a Macri.

La semana última en un hotel de la Avenida de Mayo una revista financiada por el sindicalismo y que promueve el "pensamiento nacional" organizó un acto en el que se alertó sobre el desastre que el kirchnerismo significa para el PJ. En el plano institucional se lo mostró como una oposición cerril que pone en riesgo la gobernabilidad. En el plano interno, como un desviacionismo ideológico que promete nuevas derrotas para el peronismo.

Colmaron el salón para oir al principal orador, Miguel Pichetto, miembros de aquella generación renovadora que hoy rondan los 70 años. Lo llamativo fue la ausencia de jóvenes, ya que la mayoría se sumó al kirchnerismo atraida por el poder o simplemente por un empleo público bien remunerado.

La dirigencia del PJ enfrenta así un cuádruple desafío. Debe reconstruir el partido dándole una nueva identidad que lo libere de ese pasado piantavotos. Debe derrotar al cristinismo y debe encontrar un líder. Y toda esa tarea debe hacerla antes de 2019, algo que hoy parece utópico visto desde un callejón del que por el momento no se vislumbra la salida.

 

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